La historia de Navidad por Nick Nell Macias
Esta es una de las historias de Nick, uno de los amigos de Panamatravel.com, envien sus comentarios
y les deseo Feliz Navidad a todos
Ted Emiliani
webmaster Panamatravel.com
Amigos y Temas.
Esa bonita época de navidad, trae tantos recuerdos y aquí les relato el mío. De seguro todos Uds. tienen uno igual que para esta época – dentro de si- lo vuelven a vivir, si no en el tiempo, quizás a través de sus descendientes.
Cuentos y recuerdos.
La casa y la Navidad.
La casa era de mampostería, techo de zinc, cielorraso de celotex, con un par de lámparas decorativas que colgaban del techo.
Habían dos recamaras, la una se usaba como tal, la otra fungía de oficina, biblioteca y estudio; una sala bastante amplia y comedor formal; esta se comunicaba con un área de recreo que llamaban “el portalete” que corría a un lado y a todo lo largo de la casa. Sillas, mesa, hamaca y taburetes estaban en esa área, y en un pequeño estante habían algunos libros y revistas, una de ellas era la popular revista “Billiquen” editada en Argentina, donde algunas cómicas introducían a Superman y al pesimista “Fallutelly”.
En esa época no existían las amenidades modernas, así pues el aguamanil, estante, peinadora, basenilla y cama con mosquitero era de rigor en la recamara. En la parte de atrás de la casa y conectada a la misma, había un amplio” galerón”, también de techo de zinc. Alli a un lado estaba la cocina (se cocinaba con leña), un pequeño deposito para guardar los víveres y de útiles de cocina y un cuartito para la empleada descansar. Alli en ese galerón, estaba la mesa de comer “del diario” mas taburetes y sus enseres, incluyendo la tinajera, una pequeña mesa de trabajo, el molino de mano para moler café en grano, la chacarita con moneda en sencillo para los mandados y otras cosas mas.
El servicio sanitario estaba mucho mas atrás en el patio, orientado de tal forma que la corriente de agua subterránea no fluía hasta donde estaba el pozo brocal que estaba localizado en dirección opuesta y algo retirado. Este pozo era símbolo del modernismo, se sacaba el agua “bombeándola” en vez de sacarla con balde. Este pozo era la fuente de agua para la casa y para algunos vecinos que vivían cerca.
Esta casa estaba un poco retirada del centro de la plaza principal construida en un amplio terreno. La propiedad estaba totalmente cercada con alambre y porciones de tablas de madera en cruz. Los postes originales de la cerca que se usaron como tales para cercar el terreno, eran ya árboles crecidos de la flora local como árbol de ciruela, marañon y nance y naranjos más que nada.
La parte del frente de la propiedad tenía una puerta de madera tipo rejilla, enmarcada entre dos columnas de ladrillo, enlazadas con un “elegante” semicírculo superior que servia de adorno, el camino rodeado de lirios conducía a la entrada principal . El otro portón, también de madera era sostenido por columnas de ladrillo pero sin el arco ornamental; era el acceso para el automóvil a un garaje, depósito y taller de trabajo. Alli había un horno de adobe, para uso ocasional.
No todos en esa población tenían la suerte de vivir con estas comodidades, pero muchos si con igual o mucho mejor que la descrita. Los dueños de la casa eran un “constructor y carpintero” que le decían “el gringo”, pero en realidad era un alemán que al salir del ejército americano, se quedo por esos lados y una maestra, profesión que en aquellos tiempos, conllevaba bastante prestigio en si.
El constructor era mi papá, la maestra mi mamá. La casa # 3351, en la Calle del Puerto que ahora pertenece a la familia Cedeño. Alli viví yo en el poblado de Pocrí de Aguadulce, Provincia de Coclé; donde maduraba, crecía mental y físicamente y aprendí en cuerpo y alma ser parte de ese querido pueblo y su gente.
Supe que en un principio no todo fue fácil para mi familia que vivía muy modestamente en una casa alquilada, pero el “constructor” hizo para él lo que por contrato hacia con mi abuelo para otras personas, no solo alli sino en muchos otros poblaciones adyacentes. El Casino de Santa Clara, por ejemplo, y muchas casas de veraneo en La Venta y Río Hato, fueron algunas de sus construcciones de aquella época.
Cuento todo esto para entrar en el tema de la Navidad. La costumbre en esa mi casa, quizás no era típica del pueblo, más que nada seria por la influencia y el origen de mi padre. Aquí el cuento nuestra tradición.
Pasada la peregrinación al cementerio (2 de Noviembre) y las celebraciones patrias, nos sentábamos en la mesa del comedor para escribir la “carta al niño Dios”. Que rico era pedir, como una letanía, todos aquellos juguetes que había visto en La Casa Japonesa y en Félix Maduro en la capital.
Era de rigor pedir primero salud, luego los juguetes, regalos de los papas. Al terminar, caminábamos con pasos muy ceremoniosos, a la “biblioteca”, que les mencione arriba; mi papá sellaba la puerta de entrada, colocando una sabana pesada en la puerta y me decía- “no volveremos entrar aquí hasta el 24 de diciembre por la noche, después de la misa del gallo -. Hay que dejar que los angelitos vengan a trabajar tranquilos, ellos tocarán una campanita cuando llegan en la noche, igual que temprano en la mañana cuando acaban de trabajar.- Su trabajo consistía en hacer el nacimiento, el arbolito de navidad y hacer los juguetes y regalos. Mi papa tomaba la carta en la que yo dibujaba los juguetes que pedía, porque quería estar seguro que los angelitos trabajadores supieran cual era el juguete que yo pedía. Papa ponía la carta en el correo- cabe aquí mencionar que Santa Claus no existía en esa época, ni siquiera se les mencionaba, mas si los Reyes Magos que traian dulces y pastillas el 6 de enero.
Efectivamente cada día sonaba esa campanita al llegar y salir los angelitos. Cada día que pasaba el tema de conversación era la navidad. Se sembraban semillas de maíz en latitas, una vez creciditas, se llevaban a la iglesia para adornar el nacimiento de la iglesia (esto era común en la población); hablábamos sobre los juguetes “que se me habían olvidado” poner en la lista. Papa contaba de cómo era la navidad en Alemania, en EEUU y con sus hermanos de allá. No recuerdo hablar de ninguna otra cosa más.
El 24 Por la noche, desde temprano nos íbamos al centro, a casa de mis abuelos y tías donde se reunía la familia. El repique de campanas anunciaba la misa de media noche (Del Gallo) y demás esta decir la ansiedad de que terminara pronto para ir a casa.
Terminada la misa, llego la hora de ir a casa y entrar al cuarto cerrado. Muy respetuosamente entrábamos a ese “recito sagrado”, nuestros primeros pasos eran para ir directo al nacimiento, donde se decía una oración, dar las gracias por la navidad y de alli a ver los juguetes….Que emoción, igual asumo yo, era la de todos los niños al despertar, ver sus juguetes, o cualquiera que fuere la tradición. Yo por mi parte tomaba uno o dos juguetes y me los llevaba a la cama. Hasta donde yo recuerdo en Pocrí la gran mayoría veía sus juguetes y regalos después de la misa del Gallo a media noche.
Al día siguiente, como a las 2 o 3 de la tarde, los niños y niñas del pueblo iban con uno de sus juegues a la Iglesia, donde el párroco bendecía los mismos, y de alli salíamos en procesión por el poblado para enseñar lo recibido. Terminaba la procesión de vuelta a la iglesia…y hasta el próximo año.
Nuestro nacimiento, era chiquito, pero para mi era el mas bonito. Todavía guardo un par de figuritas de ese tiempo y las coloco en el nacimiento que todavia se hace en la casa. La campanita también la conservo y mis nietos la tocan el día 25 cuando nos reunimos todos en la aquí para repartir los regalos. La campanita tiene grabado el nombre de “Köln” Alemania año 1924, fecha que fue hecha, me la enviaron mis abuelos paternos cuando yo nací unos años después. El arbolito de navidad, también era chiquito, no tenía foquitos, pero tenia unas velitas en vasijitas protectoras que solo se encendían esa noche.
Desde mi matrimonio, Siempre se ha hecho el nacimiento en casa. Años atrás era grande, casi ocupaba la mitad de la sala, hoy se hace muy reducido como lo ven en la foto. Acá con la venida de mi primer nieto, con la tradición ya muy cambiada, y la aparición de Santa Claus y demás hemos agregado un trén, que igual que el nacimiento, anteriormente lo armábamos en el sótano de la casa. Eran 5 trenes que corrían en todas direcciones y operados por mis nietos- hoy es solo una reliquia, el pequeñito que aquí ven.
De los angelitos, la campanita, el no entrar escondido al cuarto sagrado, etc.…es otra historia, Nicolasa la empleada se encargaba de tocar la campanita en la noche y temprano en la mañana. Al cuarto tapado, me atreví a entrar muy escondido, ya mas grandecito, a insinuación de mi primo Alfredo (el que siempre me hacia pecar y a quien yo le echaba la culpa de todo).
En la procesión con los juguetes, todos parecíamos concentrados en los regalos y la diversión en vez de fijarnos quien tenía el mejor. Aquellos que tenían bicicleta nueva, encabezaban el “desfile”. A la bendición de los juguetes recuerdo que iban todos los niños del poblado – los hijos de Nicolasa, los del policía, el hijo de la maestra, el de mozo del campo y los hijos de Don fulano.
Volviendo a la casa solariega en Pocrí. El progreso y lo moderno trajo la cocina con estufa, hielera, servicio y baño dentro de la casa, la radio, y de todo se iba agregando a medida que el tiempo pasaba, etc. Pienso y me gustaría ver a Don Rodolfo, del correo quien era el encargado de esa oficina de enviar y recibir los telegramas en clave Morse, etc. si viviera hoy que comentaría de los celulares, Televisor de plasma, DVD y todos los adelantos modernos.
Que tiempos fabulosos allá en mi pueblo de Pocri de Aguadulce. Ya después de aquello, solo nos quedaba esperar ese “largo tiempo” para que terminara la escuela para salir de vacaciones y gozar del verano.
Felices Pascuas a todos.
Nick Nell M.
Los Ángeles, Diciembre 2006.
Amigos y Familia
Unas líneas para desearles unas muy
felices Pascuas y un prospero Año nuevo,
lleno de salud y bienestar físico y espiritual.
Este breve mensaje lleva también
nuestro mensaje de respeto, cariño y amistad.
Abrazos y felicidades.
Nick y Yolanda
Navidad, Diciembre de 2006
y les deseo Feliz Navidad a todos
Ted Emiliani
webmaster Panamatravel.com
Amigos y Temas.
Esa bonita época de navidad, trae tantos recuerdos y aquí les relato el mío. De seguro todos Uds. tienen uno igual que para esta época – dentro de si- lo vuelven a vivir, si no en el tiempo, quizás a través de sus descendientes.
Cuentos y recuerdos.
La casa y la Navidad.
La casa era de mampostería, techo de zinc, cielorraso de celotex, con un par de lámparas decorativas que colgaban del techo.
Habían dos recamaras, la una se usaba como tal, la otra fungía de oficina, biblioteca y estudio; una sala bastante amplia y comedor formal; esta se comunicaba con un área de recreo que llamaban “el portalete” que corría a un lado y a todo lo largo de la casa. Sillas, mesa, hamaca y taburetes estaban en esa área, y en un pequeño estante habían algunos libros y revistas, una de ellas era la popular revista “Billiquen” editada en Argentina, donde algunas cómicas introducían a Superman y al pesimista “Fallutelly”.
En esa época no existían las amenidades modernas, así pues el aguamanil, estante, peinadora, basenilla y cama con mosquitero era de rigor en la recamara. En la parte de atrás de la casa y conectada a la misma, había un amplio” galerón”, también de techo de zinc. Alli a un lado estaba la cocina (se cocinaba con leña), un pequeño deposito para guardar los víveres y de útiles de cocina y un cuartito para la empleada descansar. Alli en ese galerón, estaba la mesa de comer “del diario” mas taburetes y sus enseres, incluyendo la tinajera, una pequeña mesa de trabajo, el molino de mano para moler café en grano, la chacarita con moneda en sencillo para los mandados y otras cosas mas.
El servicio sanitario estaba mucho mas atrás en el patio, orientado de tal forma que la corriente de agua subterránea no fluía hasta donde estaba el pozo brocal que estaba localizado en dirección opuesta y algo retirado. Este pozo era símbolo del modernismo, se sacaba el agua “bombeándola” en vez de sacarla con balde. Este pozo era la fuente de agua para la casa y para algunos vecinos que vivían cerca.
Esta casa estaba un poco retirada del centro de la plaza principal construida en un amplio terreno. La propiedad estaba totalmente cercada con alambre y porciones de tablas de madera en cruz. Los postes originales de la cerca que se usaron como tales para cercar el terreno, eran ya árboles crecidos de la flora local como árbol de ciruela, marañon y nance y naranjos más que nada.
La parte del frente de la propiedad tenía una puerta de madera tipo rejilla, enmarcada entre dos columnas de ladrillo, enlazadas con un “elegante” semicírculo superior que servia de adorno, el camino rodeado de lirios conducía a la entrada principal . El otro portón, también de madera era sostenido por columnas de ladrillo pero sin el arco ornamental; era el acceso para el automóvil a un garaje, depósito y taller de trabajo. Alli había un horno de adobe, para uso ocasional.
No todos en esa población tenían la suerte de vivir con estas comodidades, pero muchos si con igual o mucho mejor que la descrita. Los dueños de la casa eran un “constructor y carpintero” que le decían “el gringo”, pero en realidad era un alemán que al salir del ejército americano, se quedo por esos lados y una maestra, profesión que en aquellos tiempos, conllevaba bastante prestigio en si.
El constructor era mi papá, la maestra mi mamá. La casa # 3351, en la Calle del Puerto que ahora pertenece a la familia Cedeño. Alli viví yo en el poblado de Pocrí de Aguadulce, Provincia de Coclé; donde maduraba, crecía mental y físicamente y aprendí en cuerpo y alma ser parte de ese querido pueblo y su gente.
Supe que en un principio no todo fue fácil para mi familia que vivía muy modestamente en una casa alquilada, pero el “constructor” hizo para él lo que por contrato hacia con mi abuelo para otras personas, no solo alli sino en muchos otros poblaciones adyacentes. El Casino de Santa Clara, por ejemplo, y muchas casas de veraneo en La Venta y Río Hato, fueron algunas de sus construcciones de aquella época.
Cuento todo esto para entrar en el tema de la Navidad. La costumbre en esa mi casa, quizás no era típica del pueblo, más que nada seria por la influencia y el origen de mi padre. Aquí el cuento nuestra tradición.
Pasada la peregrinación al cementerio (2 de Noviembre) y las celebraciones patrias, nos sentábamos en la mesa del comedor para escribir la “carta al niño Dios”. Que rico era pedir, como una letanía, todos aquellos juguetes que había visto en La Casa Japonesa y en Félix Maduro en la capital.
Era de rigor pedir primero salud, luego los juguetes, regalos de los papas. Al terminar, caminábamos con pasos muy ceremoniosos, a la “biblioteca”, que les mencione arriba; mi papá sellaba la puerta de entrada, colocando una sabana pesada en la puerta y me decía- “no volveremos entrar aquí hasta el 24 de diciembre por la noche, después de la misa del gallo -. Hay que dejar que los angelitos vengan a trabajar tranquilos, ellos tocarán una campanita cuando llegan en la noche, igual que temprano en la mañana cuando acaban de trabajar.- Su trabajo consistía en hacer el nacimiento, el arbolito de navidad y hacer los juguetes y regalos. Mi papa tomaba la carta en la que yo dibujaba los juguetes que pedía, porque quería estar seguro que los angelitos trabajadores supieran cual era el juguete que yo pedía. Papa ponía la carta en el correo- cabe aquí mencionar que Santa Claus no existía en esa época, ni siquiera se les mencionaba, mas si los Reyes Magos que traian dulces y pastillas el 6 de enero.
Efectivamente cada día sonaba esa campanita al llegar y salir los angelitos. Cada día que pasaba el tema de conversación era la navidad. Se sembraban semillas de maíz en latitas, una vez creciditas, se llevaban a la iglesia para adornar el nacimiento de la iglesia (esto era común en la población); hablábamos sobre los juguetes “que se me habían olvidado” poner en la lista. Papa contaba de cómo era la navidad en Alemania, en EEUU y con sus hermanos de allá. No recuerdo hablar de ninguna otra cosa más.
El 24 Por la noche, desde temprano nos íbamos al centro, a casa de mis abuelos y tías donde se reunía la familia. El repique de campanas anunciaba la misa de media noche (Del Gallo) y demás esta decir la ansiedad de que terminara pronto para ir a casa.
Terminada la misa, llego la hora de ir a casa y entrar al cuarto cerrado. Muy respetuosamente entrábamos a ese “recito sagrado”, nuestros primeros pasos eran para ir directo al nacimiento, donde se decía una oración, dar las gracias por la navidad y de alli a ver los juguetes….Que emoción, igual asumo yo, era la de todos los niños al despertar, ver sus juguetes, o cualquiera que fuere la tradición. Yo por mi parte tomaba uno o dos juguetes y me los llevaba a la cama. Hasta donde yo recuerdo en Pocrí la gran mayoría veía sus juguetes y regalos después de la misa del Gallo a media noche.
Al día siguiente, como a las 2 o 3 de la tarde, los niños y niñas del pueblo iban con uno de sus juegues a la Iglesia, donde el párroco bendecía los mismos, y de alli salíamos en procesión por el poblado para enseñar lo recibido. Terminaba la procesión de vuelta a la iglesia…y hasta el próximo año.
Nuestro nacimiento, era chiquito, pero para mi era el mas bonito. Todavía guardo un par de figuritas de ese tiempo y las coloco en el nacimiento que todavia se hace en la casa. La campanita también la conservo y mis nietos la tocan el día 25 cuando nos reunimos todos en la aquí para repartir los regalos. La campanita tiene grabado el nombre de “Köln” Alemania año 1924, fecha que fue hecha, me la enviaron mis abuelos paternos cuando yo nací unos años después. El arbolito de navidad, también era chiquito, no tenía foquitos, pero tenia unas velitas en vasijitas protectoras que solo se encendían esa noche.
Desde mi matrimonio, Siempre se ha hecho el nacimiento en casa. Años atrás era grande, casi ocupaba la mitad de la sala, hoy se hace muy reducido como lo ven en la foto. Acá con la venida de mi primer nieto, con la tradición ya muy cambiada, y la aparición de Santa Claus y demás hemos agregado un trén, que igual que el nacimiento, anteriormente lo armábamos en el sótano de la casa. Eran 5 trenes que corrían en todas direcciones y operados por mis nietos- hoy es solo una reliquia, el pequeñito que aquí ven.
De los angelitos, la campanita, el no entrar escondido al cuarto sagrado, etc.…es otra historia, Nicolasa la empleada se encargaba de tocar la campanita en la noche y temprano en la mañana. Al cuarto tapado, me atreví a entrar muy escondido, ya mas grandecito, a insinuación de mi primo Alfredo (el que siempre me hacia pecar y a quien yo le echaba la culpa de todo).
En la procesión con los juguetes, todos parecíamos concentrados en los regalos y la diversión en vez de fijarnos quien tenía el mejor. Aquellos que tenían bicicleta nueva, encabezaban el “desfile”. A la bendición de los juguetes recuerdo que iban todos los niños del poblado – los hijos de Nicolasa, los del policía, el hijo de la maestra, el de mozo del campo y los hijos de Don fulano.
Volviendo a la casa solariega en Pocrí. El progreso y lo moderno trajo la cocina con estufa, hielera, servicio y baño dentro de la casa, la radio, y de todo se iba agregando a medida que el tiempo pasaba, etc. Pienso y me gustaría ver a Don Rodolfo, del correo quien era el encargado de esa oficina de enviar y recibir los telegramas en clave Morse, etc. si viviera hoy que comentaría de los celulares, Televisor de plasma, DVD y todos los adelantos modernos.
Que tiempos fabulosos allá en mi pueblo de Pocri de Aguadulce. Ya después de aquello, solo nos quedaba esperar ese “largo tiempo” para que terminara la escuela para salir de vacaciones y gozar del verano.
Felices Pascuas a todos.
Nick Nell M.
Los Ángeles, Diciembre 2006.
Amigos y Familia
Unas líneas para desearles unas muy
felices Pascuas y un prospero Año nuevo,
lleno de salud y bienestar físico y espiritual.
Este breve mensaje lleva también
nuestro mensaje de respeto, cariño y amistad.
Abrazos y felicidades.
Nick y Yolanda
Navidad, Diciembre de 2006

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